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Miércoles 21 de Octubre de 2020

Entrevista

Fuera del límite

Germán Gordillo es un creador. Y es, también, un artista. Indescifrable, en muchos casos; inconformista, en otros; imposible de encasillar las más de las veces. Pero siempre sincero y comprometido con cada uno de los proyectos que emprende, tal como ocurrió con "Siesta, el musical", una obra de su autoría que vino a correr algunas fronteras artísticas preconcebidas en La Rioja y que dejó flotando la sensación de que no hay imposibles.

10-9-2020 22:15
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Por FERNANDO VIANO


No esquiva los desafíos. Muy por el contrario, los asume como una parte de su personalidad inquieta, siempre en búsqueda de algo más, incluso en cada una de las palabras que va soltando a medida que discurre el diálogo con 1591 Cultura+Espectáculos. A través de la pantalla, como lógica consecuencia de las reglas de juego impuestas por la pandemia, Germán Gordillo, alias "El Imposible", se deja descubrir en la calidez y calidad de sus expresiones, razonando cada respuesta, sin que ello signifique impostar un pensamiento que, muy por el contrario, fluye con total naturalidad y lo muestra tal cual es: indescifrable, en muchos casos; inconformista en otros; imposible de encasillar las más de las veces. Pero siempre sincero y comprometido.

Es un creador. Y es, también, un artista que supo poner al servicio de la cultura riojana no sólo su cuerpo, sino también su mente y una mirada distinta, asociada a la búsqueda de un más allá, de un universo de posibilidades, a pesar incluso de los temores a la hora de emprender los sueños que a veces pueden verse truncos por circunstancias inesperadas, como la del aislamiento social que nos toca transitar por estos días. 

"Hay que aprovechar el tiempo mientras estamos encerrados" afirma en primera instancia Germán, quien hace de la inquietud una de sus principales virtudes, aún en situaciones complejas e inesperadas. En contexto de Covid-19, cuenta que "por una parte estuvo todo bien, porque soy de estar un poco aislado, de trabajar mucho en la computadora, escribiendo; soy traductor público también y eso lleva muchas horas, pero por otra parte nos hemos tenido que alejar del escenario. En este último tiempo venía cantando mucho y tuve que alejarme de los escenarios, de amistades, fue un poco bravo en ese sentido, un quiebre abrupto".


Precisamente, desde ese lugar de quiebre al que no le quitó el cuerpo ni las ganas, sostiene también que el aislamiento "me puso todo un desafío, porque si bien estaba acostumbrado a trabajar desde casa, en la computadora, fue una especie de reinventarme a hacer algo más artístico, creativo desde la computadora también; me obligó a aprender a usar nuevas herramientas, como la edición de video. Estar tanto tiempo encerrado implica que no hay que cumplir tanto horario y le pude dedicar más a escribir, a crear historias, a seguir trabajando sobre cosas viejas y crear cosas nuevas". En definitiva, sostiene, "le pude sacar cosas buenas. Si no le ponemos onda nosotros, la situación tan negativa te puede comer vivo, y eso es muy peligroso".

Precisamente, si de ponerle "onda" se trata, Germán encontró en las redes sociales un espacio en el que generar buenos momentos y, sobre todo, robar una sonrisa a sus seguidores. "Eso es un gran motor de lo que me motiva a hacer publicaciones en redes sociales. Estamos en un tiempo muy negativo y la gente está mal, uno como artista se debe al público, siempre; tenemos que ver de qué manera apoyar, llevar un poco de buena onda en épocas tan oscuras es fundamental", define al respecto, pero no desde un lugar que le resulta ajeno, sino desde su propia experiencia.

"Estaba trabajando en un bar, en Distrito; había comenzado a organizar eventos, propuestas que incluían la parte artística. También estábamos saliendo mucho con un emprendimiento que se llamaba "Acústicos Imposibles"; estaba produciendo la Burger Fest y todo eso se cayó, más otros eventos que estaban en espera, en producción.  Fue fuerte, un cimbronazo muy fuerte que me dejó bajoneado varios al principio, pero luego con el pasar de los días fue decir, 'puedo elegir quedarme deprimido, tirado en cama durante todo el tiempo que dure esto o podemos hacer lo de siempre y hacer algo', y elegí la opción 'b', algo hay que hacer".


UN JUEGO AL QUE TODOS JUGAMOS

"Algo hay que hacer". Ese parece ser uno de los lemas de cabecera de Germán Gordillo, quien hace del arte una indagación constante, tanto en lo individual como en lo colectivo. Ligado con las diferentes expresiones artísticas desde pequeño, entiende que "el mejor artista es el que más tiene para darle al público, y mientras más entrenamiento tengas en distintas disciplinas eso ayuda mucho a que vos puedas dar algo de mejor calidad, con muchas comillas, porque el arte siempre es relativo". Lo que no resulta relativo, en todo caso, es su determinación a la hora de concebir su relación con el canto y las artes escénicas.

"Todo tiene su pro y su contra. El cantar es una actividad medio agotadora, necesitás una energía física, una preparación, entrenamiento, predisposición corporal para hacerlo, memoria para aprenderte las canciones, estudiar mucho y eso me resulta cómodo. Pero hay otra parte escénica, la de llegar a la gente de alguna manera, a ese tipo de cosas las terminás usando como una herramienta; las artes escénicas son una gran herramienta para entretener al público mientras estoy cantando. Es por eso que siempre estoy combinando todas las herramientas que se puedan dentro de lo que uno sabe hacer", afirma. Y se reafirma, aún en lo indefinido y en lo inconformista, siempre en pos de algo más.   

"Este último tiempo había estado explorando la veta del humor, aprendí algo acerca del género Stand Up y una de mis últimas presentaciones fue en la Universidad Nacional de La Rioja, en la bienvenida de un grupo de ingresantes; le puse un poco de humor a lo que suele ser este miedo de aventurarse a algo nuevo. Es como que siempre mezclo todo: artes escénicas, música y el humor que es fundamental". Todo. De eso se trata el devenir artístico de Germán Gordillo. De un todo que se va modificando, desde la raíz misma, desde los comienzos. ¿Pero a dónde se remontan esos comienzos? 


"Cuando era muy chico, 3, 4 años me llevaban al teatro cuando había que ir a las muestras de Danza de mi hermana, que es profe de Danzas Españolas, en el viejo Teatro Víctor María Cáceres. Recuerdo que me encantaba escuchar la música, ver cómo danzaban, era muy mágico. Después, ejecutando, mi abuelo tocaba el piano, yo me quedaba al lado de él escuchando, a veces tratando de meter mano; cuando fui creciendo me fue enseñando un poco", rememora el artista. Y agrega: "comencé a jugar con la música y de ahí no paré. Desde que tenía 5 años. Pero también jugaba mucho con los juguetes, muñecos, ladrillitos para construir; he pasado días enteros encerrado, aislado, solo, creando aventuras. Y el arte, las artes escénicas mucho tienen que ver con la actividad lúdica que uno hace para entretener a la gente, la conexión, la complicidad, sigue siendo un juego para mí. Siempre que uno se divierte la gente también se divierte y todos jugamos".


CORRER LOS LÍMITES

Cuando se le pregunta por la obra que le demandó más energías, en todos los sentidos, Germán Gordillo no duda ni un segundo en afirmar que fue "Siesta, el musical", cuyo estreno tuvo lugar en 2017. Se trata de la historia de un pueblo, un extranjero y un mal incurable. "Primero fue escribirla, luego componer la música, luego buscar gente que me ayude con las partes de música que no podía hacer solo, luego armar la escenografía, planificar la agenda de actividades, contratar teatro, contratar gente, después fue conseguir plata, después fue construir cosas, después fue aprender cosas que no sabía cómo se hacían...fue todo eso, fue un desafío gigante, ¡gigante!", afirma, no sin dejar de aclarar casi de inmediato, que "así de grande fue también la satisfacción de lo que se logró; creo que creamos un hito aquí en la Provincia, por medio de eso, más allá de lo que significó para mí como artista, creador, productor, fue también lo que quería mostrar, el mensaje oculto de todo lo que fue la producción de Siesta, que fue como decir 'mirá todo esto que logramos nosotros, eso también lo podés hacer vos, cualquiera lo puede hacer'".