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Lunes 01 de Junio de 2020

Aspectos del músico. Falleció el sábado, pero dejó un importante legado y muchos recuerdos

Colacho, el guitarrista que partió de "San Vishi" al mundo

"Pancho" Cabral lo encontró a lomo de mula, saliendo de su casa. "Chicho" Décima lo acompañó en sus rondas nocturnas en Buenos Aires, donde en esas peñas también mostraba sus cualidades en las seis cuerdas.

29-3-2020 13:13
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Escribe: Alejandro Hugáz - Redacción Nueva Rioja

Desde el sábado, la música argentina está de luto. A los 70 años y producto de una enfermedad que lo tuvo mal desde enero de este año, Nicolás "Colacho" Brizuela falleció.
El eximio guitarrista dejó un legado importante, no solo en la Provincia, sino en todo el país. Además de acompañar a grandes artistas, entre ellos Mercedes Sosa, compuso grandes temas en su etapa solista. 

Lo que pocos conocen es el origen del artista. El cómo pasó del populoso barrio de San Vicente - montado a una mula - a recorrer el mundo entero, recogiendo los aplausos, lo más preciado que puede tener un artista. Pero siempre tuvo la humildad presente, de agarrar su guitarra y tocar en los teatros internacionales, como así también en las tabernas del círculo nocturno de Buenos Aires. 
NUEVA RIOJA dialogó con dos grandes amigos que tuvo "Colacho". En sus orígenes, con Adolfo "Pancho" Cabral y en apogeo, pero también en los últimos momentos con Oscar "Chicho" Décima, quien le compuso un poema, tras enterarse del fallecimiento del músico.

"Lo conocí allá en la década del '60, en una fiesta donde tocó. Me enteré que vivía en San Vicente, de donde tengo mi casa. Cuando lo encontré partía en una mula, con un sombrero grande y se iba a una propiedad que la familia tenía. Le propuse que juntos formáramos un dúo", así comenzó su recuerdo, "Pancho" Cabral, recordando que durante siete meses quedaron contratados por la entonces LV14 en el programa "Amor y folklore al sol", donde Coco Pularello los presentaba todos los mediodías. "Llegaba en una bicicleta y en el portaequipaje traía su guitarra", afirmó "Pancho".
Luego de esa etapa en sus vidas, llegó el turno de partir. Junto a su hermano Lorenzo, "Colacho" emprendió viaje a Buenos Aires. Allí se relacionaría con Alfredo Zitarrosa, César Isella, Víctor Heredia, Los Indio Tacunau, y emprendió vuelo internacional acompañando a Mercedes Sosa, pero con ciertos toques de tango, por su relación profesional con Rubén Juárez. 
Pero con las vueltas que tiene la vida, "Pancho" y "Colacho" volvieron a verse en París. "Mercedes alquilaba o estaba en un departamento del poeta peruano Manuel Scorza. Y yo estaba a dos cuadras de allí, entre el '78 y '79", dijo Cabral. 
"Con él se ha perdido un sonido original, que es netamente de un músico riojano. Pero también logró plasmar y que quedará eternamente esa música, no solamente como acompañante, sino también en sus discos como solista", determinó el cantautor. En una entrevista telefónica, Cabral determinó que por las cuestiones anatómicas del guitarrista, sus dedos permitían tocar de una manera mucho más rápida, con lo cual, su música era distintiva. 

Una amistad con sabor a comida
Pocos saben la relación estrecha y mágica que hay entre los músicos y los que trabajan en la cocina. Fue así, que en esa relación surgió la amistad entre "Colacho" Brizuela y Oscar "Chicho" Décima, quien en las últimas horas posteó en las redes sociales un poema por el fallecimiento del músico.
"Mi relación con "Colacho" comenzó en el '98, tras una operación que se le realizó al corazón. Fue a la Peña del Colorado en Palermo. Y ahí comenzó todo. Él tenía una talento, que era recorrer todos los boliches de Buenos Aires. Te conocía hasta el último de ellos, esos lugares que nadie sabe que existen. Y en algunas ocasiones yo lo acompañaba. Además, no enseñaba a tocar la guitarra. Pero le decía a los principiantes que lo acompañen a esas salidas. Y él mismo sacaba su guitarra y tocaba en esos boliches. Les decía que sus primeras actuaciones debían ser en lugares como ese", comentó este jubilado, que aclaró que no se dedica a la escritura, pero que simplemente le nació de escribir eso para su amigo.
"En varios de esos  boliches y peñas, él mismo me convocaba para que trabajara. Si querían levantar la imagen de esos lugares, él me publicitaba, y con la comida, llegan los músicos, y detrás de ellos, el público, que comen y así se llenan. Participé de varias de esas movidas. Y puedo decir que jamás me pidió nada. Por el contrario, siempre buscaba más trabajo para mi", contó un emocionado "Chicho".
"Sin ánimos de caer en las palabras fáciles, puedo decir que fue un tipo de actitud de buena ley. Y hay que valorar estas cosas, por encima de dónde tocó o a quién acompañó", aseveró.
Con "Chico" le tocó afrontar los momentos más difíciles en los dos últimos meses. Estuvo muy grave en los primeros días de enero y más allá del contexto, "Colacho" pedía una guitarra. "Le alcanzaron su instrumentos y quiso tocar. No pudo. Alzó su mirada y me vio. Y en su mirada vi desazón. Pensé que era el fin de todo. "Sin la viola, él no existe. De ahí comenzó el poema. Que lo puse a la noche, cuando me enteré que había muerto. No soy poeta, no soy escritor. Me dediqué a la cocina y gracias a ello lo conocí a él", aseveró.
Precisamente, ayer, "Pancho" Cabral le ponía música a estos versos, compuestos por Oscar "Chicho" Décima, llamado "Silencio de la guitarra".  

Si aquí abajo la guitarra esta en silencio nomas
es por que arriba, en el cielo ha comenzado a sonar

Sus manos, tal vez cansadas ya no la pueden pulsar
seguro habrá dos palomas para enseñarle a volar

Por sus cuerdas trashumantes muchos lo vieron pasar
esquivándole al olvido burlando la soledad

Si la guitarra se muere y se entristece el cantar que una vidala chayera la venga a resucitar!

Entre la harina y la albahaca la chaya llorando está
es que ha muerto una guitarra y está triste el carnaval

Que no se duerman las coplas despiertas deben de andar
que suenen fuerte las cajas Guitarra vuelve a sonar!.

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Helueni