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Jueves 04 de Junio de 2020

Por Claudio Solana

Voces

Los 1000 días...una ventana de oportunidades

Todos los seres humanos atravesamos un período de la vida altamente sensible e irrepetible en cuanto a posibilidad de lograr el máximo potencial de desarrollo, pero también de vulnerabilidad si los estímulos son inadecuados o negativos.

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Este período tan trascendente y al que se denomina genéricamente los "1000 días" es la ventana de oportunidad que transcurre desde la gestación (270 días) y los dos primeros años de vida (730 días). 

En esta etapa de la vida prenatal y post natal inmediata la nutrición y un ambiente favorable, son los que van a determinar un crecimiento corporal adecuado, máximo neurodesarrollo, mejor salud a lo largo de toda la vida y mayor capital humano para la sociedad.

Que la embarazada pueda proveer de los nutrientes necesarios a su hijo durante la gestación va a depender en gran medida su estado nutricional antes de la concepción, de su salud física y mental durante el embarazo y de un ambiente adecuado, especialmente libre de tóxicos y violencia. Si un niño nace con un peso y talla adecuados, tiene ganada la mitad de la batalla. 

La otra mitad se juega en sus primeros dos años. Un buen crecimiento tanto en peso como en talla, sin carencias de nutrientes esenciales y con una estimulación ambiental saludable, van a determinar el éxito final.

¿Por qué este período es tan sensible? En primer lugar, porque es la etapa de mayor crecimiento y diferenciación de toda la vida. Durante el último trimestre del embarazo el bebe pasa de un peso promedio de 900 a 3400 gramos en el momento del parto, luego duplica su peso a los 4 meses y luego nuevamente casi lo duplica hacia los dos años. Mientras, el cerebro, durante el último trimestre de la gestación, pasa de un peso 150 a 400 gramos y, luego, se duplica en los primeros 6 meses, llegando a los dos tercios del peso del adulto. Además, es cuando se producen prácticamente todas las conexiones neuronales que permanecerán para toda la vida.

En estos primeros 1000 días, si los estímulos son desfavorables -por ejemplo, una desnutrición durante la vida fetal o precoz, luego del nacimiento- pueden determinar cambios que condicionen a largo plazo, en la adolescencia o la adultez, el riesgo de padecer enfermedades denominadas no transmisibles como obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, entre otras.

Los niños que padecieron deprivación nutricional y un ambiente desfavorable durante la vida fetal y los primeros dos años de vida, posteriormente, durante su vida laboral, consiguieron peores empleos y tuvieron menores ingresos económicos que aquellos que se desarrollaron adecuadamente.

Como conclusión, intervenciones eficaces oportunas, como suplementación nutricional de la mujer embarazada, prevención de violencia y adicciones, y, en el recién nacido, fomentar la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad y, luego, parcial hasta los dos años más la incorporación a partir de los 6 meses de alimentos adecuados a cada etapa con un seguimiento médico, de servicio social y salud mental, son medidas con enorme repercusión para toda la vida.

La sociedad debe comprender que estas intervenciones en poblaciones vulnerables no son un gasto social sino una inversión en el futuro de las personas, del capital humano del país y de la sociedad en su conjunto.

(*) Jefe de Neonatología del Hospital Materno Infantil Ramón Sarda


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