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Lunes 06 de Julio de 2020

Por Juan Alberto Yaría

Salud.

Las adicciones a las drogas y el covid-19 se potencian entre sí

La mala salud pública entre los usuarios de sustancias sin hogar puede exacerbar los riesgos de propagación de enfermedades.

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La explosión de contagios en el AMBA tiene varios factores concurrentes y trataré de volcarlos mínimamente en este trabajo siguiendo estudios internacionales y nacionales del tema.

Oscar vivió en La Carbonilla (barrio crítico), entre Paternal y aledaños. 5 años de su vida las pasó ahí. Su vida fue un caos en donde me recuerda continuamente noches sin días y días sin noches. El sueño era caer fusilado sobre una cama entre dosis que lo tumbaban. Así semanas tras semanas mientras sus causas penales se acumulaban y se convertía en un prófugo de la Justicia por causas banales, pero indudablemente delictivas como robar cajas de cigarrillos en los kioscos para cambiarlos en la villa por paco. 

La explosión de covid-19 en barrios críticos tiene mucho que ver con estos fenómenos ligados a la otra epidemia de adicciones.

Son jóvenes (pensemos que la media de contagio es de 33 años y de letalidad de casi 80 años) que tienen los sistemas pulmonares dañados por el uso de crack, marihuana y de metanfetaminas y cocaína. Su sistema inmunológico está dañado, aun siendo jóvenes. Además, los fumadores y los vapeadores tienden a expulsar con fuerza el humo o el vapor, lo que podría propagar el virus de manera más eficiente que la exhalación normal.

La experiencia de los paradores para personas de calle y/o consumidores en el AMBA muestra que ahí sube el nivel de contagios. No pueden estar quietos por la abstinencia y el craving (anhelo de consumir) a las sustancias y se van y luego vuelven. La hipercinesia producto de su cuadro clínico adictivo juega en contra de todos. 

En realidad, cada parador debería transformarse en una comunidad terapéutica (con equipos de terapeutas y un sistema grupal contenedor e incluso con un programa psiquiátrico de apoyo) porque no es solo protegerlos del virus sino de cómo ayudarlos a enfrentar la compulsión a drogarse. Entonces salen, no respetan normas y todo se complica.

Además, la pobreza extrema, la vejez con varias comorbilidades y las adicciones son factores de riesgo al Covid y no olvidemos que las adicciones son la otra epidemia soterrada de la Argentina hace varios años.


Factor de riesgo

Específicamente, las personas que fuman o vaporizan (vapean diversas sustancias) con consumo de tabaco y marihuana tienen conductas críticas que lo deterioran frente a cualquier epidemia o aquellos que usan opioides o metanfetaminas también pueden enfrentar un mayor riesgo.

 Además, el uso crónico de opioides ya aumenta el riesgo de respiración lenta debido a la hipoxemia, que puede conducir a complicaciones cardíacas y pulmonares que pueden provocar una sobredosis y la muerte. 

Si bien todas las personas deben tomar precauciones para evitar la exposición al covid-19, esto es particularmente crítico para los grupos de mayor riesgo, incluidas las personas que fuman, usan vapores o usan opioides o metanfetamina.


Crisis de los sistemas asistenciales

El mayor problema de hoy con la otra epidemia soterrada (consumo de sustancias) es que los centros están prácticamente cerrados para los nuevos pacientes (se necesitan 2 hisopados negativos y 14 días de aislamiento). 

Para atenderlos la vía virtual es relativamente eficaz. Sabemos que lograr un asentimiento a un tratamiento implica muchas entrevistas "cara a cara" y con la ayuda familiar y en otros casos con judicialización. 

Entonces andan por la calle vagando no precisamente buscando tratamientos sino un "take away" que, por Instagram, chats, o vías de Signal, Telegram y con puntos de encuentros exactos en una esquina a través del GPS del celular. Para ellos la cuarentena es un confinamiento. No pueden estar quietos ya que su vida se maneja a través del ritmo de la abstinencia: vacío, angustia, inquietud motriz y búsqueda de un lleno circunstancial con la dosis. El distribuidor que llega con una moto o una bicicleta es el farmacéutico de su alma inquieta y voraz. Operación rápida dinero y bolsita en la soledad de las esquinas de las cuarentenas.

El concepto de distanciamiento social hace que esas personas sean aún más vulnerables porque interfiere con muchos de los sistemas de apoyo terapéutico que pueden ayudarlos a alcanzar la recuperación. Y, además de eso, las drogas mismas influyen negativamente en la fisiología humana, haciéndolos más vulnerable a infectarse y más vulnerable a peores resultados. Por eso hay una gran preocupación en el mundo  por estas dos epidemias que chocan entre sí.


Barrios criticos 

Según varias fuentes internacionales, se ha vuelto más difícil para los pacientes poder acceder al tratamiento. El desafío es ¿Cómo brindamos apoyo social a las personas en riesgo de abuso de sustancias durante la pandemia de covid-19?; siendo ellos mismos un factor de riesgo como vemos en la explosión de contagios en barrios críticos.

El más vulnerable a covid-19 entre los abusos de sustancias serán las personas sin hogar que fuman crack y muchos de ellos frecuentan "paradores". Las personas sin hogar son vulnerables solo por no tener hogar, pero a eso se agrega el daño pulmonar causado por fumar crack y el riesgo se agrava.

La mala salud pública entre los usuarios de sustancias sin hogar puede exacerbar los riesgos de propagación de enfermedades. Por ejemplo, la eliminación no higiénica de los desechos corporales que se ha demostrado que albergan virus, jeringas desechadas, colillas de fumar y otra parafernalia. 

Además, los fumadores y los vapeadores tienden a expulsar con fuerza el humo o el vapor, lo que podría propagar el virus de manera más eficiente que la exhalación normal.

El combo de aumento exponencial en barrios críticos (más de 2.000 en todo el país) del consumo de drogas desde los 2.000 en barrios críticos y en general en el resto junto al incremento de la marginalidad y el delito asociado ya que muchos pacientes utilizan la vía marginal para conseguir o vender drogas, crisis de la escolarización (70 % no culminó el secundario y tuvo problemas en la escolarización primaria); a esto agregamos que un 50% de los jóvenes se halla bajo la línea de pobreza y con necesidades básicas insatisfechas. 

La des-familiarización es evidente en estos sectores con un hogar biparental en solo el 33 % de los casos. 

 A su vez, el 36,1% de los jóvenes tuvo algún problema grave durante su infancia y/o adolescencia (abusos, negligencia, violencia e incluso incesto), y el 29,5% algún problema moderado. El 7% de los jóvenes no posee redes de contención familiar. 

Todo esto se complica en jóvenes que no estudian ni trabajan o en padres que han perdido la noción de la cultura del trabajo que al decir de Hegel en el Discurso de Jena es "la fragua ética de la humanidad".

Agreguemos vivienda inconveniente, hacinamiento.

Entre quienes consumieron drogas alguna vez, se observan distintas prácticas de consumo. Mientras que el 49.5% tiene un consumo ocasional (con una frecuencia de algunas veces al año o menos), el 14.5% lo hace de forma regular (consume drogas al menos una vez por mes), y el 36.0% realiza un consumo intensivo (consume semanalmente o diariamente).

Asimismo, entre quienes pertenecen a barrios de baja precariedad residencial, el consumo intensivo se incrementa 55 (47.2%, vs 32.8% de los jóvenes de barrios de precariedad residencial media, y 34.1% de los de alta precariedad residencial) (UCA. -Observatorio de drogas y Sedronar 2015-2016).

Esta una tarea en la epidemia y seguramente en la post-pandemia. Oscar me decía acá en Gradiva estoy protegido, se imagina que pasaría si estuviera hoy en La Carbonilla.


*Director general de Gradiva - Rehabilitación en adicciones.


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Helueni