El tiempo - Tutiempo.net
Domingo 24 de Enero de 2021

Por Julio Aiub Morales

Autopercepción

Un corte en la semana- Por Julio Aiub Morales

First slide

 Hay cosas que se inscriben en el acervo de los pueblos que aunque cambien los tiempos y las circunstancias, siguen ahí, para orgullo o para condena de las naciones. Mucho de todo esto surge cuando preguntamos, o nos preguntamos, cómo somos como nación, como ciudadanía y qué esperamos entonces de nosotros mismos.

Cuando a principios de la década del 70 crucé el charco, urgido por circunstancias que no viene al caso narrar, encontré una verdadera Reina del Plata que bullía, los avisos clasificados ofreciendo trabajo en Clarín, eran el doble de lo que era el diario en sí. Las mujeres no disimulaban en orgullo de que tres morochas argentinas, habían conquistado tres cetros mundiales de belleza poco tiempo atrás.

Por supuesto que también había patrulleros azules (después vendrían los Falcon verdes) que abrían fuego en los lugares más inverosímiles, fuego que era contestado duramente además de molotovs, cortes improvisados de lo que fuese. Sobre todo en las  universidades y colegios secundarios. Aún así la educación argentina era paradigmática, uno de los grandes orgullos del país. Venían de casi toda América a estudiar aquí, atraídos por la calidad, es decir, la exigencia de la educación. Hasta casi era normal que después de una acción, muchos iban a rendir exámenes.

La base concreta del trabajo industrial comenzó en el gobierno peronista del 50 y que se percibía en todas las industrias manufactureras en el 70 permitió el ascenso social no sólo de esos obreros sino también y fundamentalmente de sus hijos. Era la posibilidad concreta de cumplir el sueño de "M´hijo, el dotor".

Hoy sabemos que queda muy poco de aquel pasado con todas sus contradicciones pero fundamentalmente con oportunidades. Sin embargo, la gran mayoría de la gente, aún se considera dentro del barco de la muchas veces criticada "clase media": en abril de 2013, el 80% se autopercibía como integrante de la clase media. En septiembre de 2020 lo hace el 85%. La clase alta sigue en un inmutable 1 por ciento. Pero la clase baja, "ascendió" del 18 al 12 por ciento.

Esto vendría a demostrar, una vez más que las clases sociales son auto construídas por la educación, el trabajo, los ingresos económicos, los saberes legados y aprendidos, el hábitat, la herencia física y simbólica, las costumbres, los códigos, el lenguaje y el estilo de vida. Y como se ve, los valores de una sociedad, sus aspiraciones y su imaginario no cambian tan rápido como los ciclos de la producción y el dinero.

Porque convengamos que de aquel obrero fabril de la década del 70/80/90 prácticamente desapareció y si bien hay otros que realizan tareas similares cada vez más son reemplazados por la automatización y los "white collar" de aquellas décadas hoy compiten con los programas de computación (muchas veces creando otros programas) y con la Inteligencia Artificial. 

Muchos nietos/as/es de aquellos obreros hoy navegan en el mar de la ignorancia supina, es decir de lo que puede y debe saberse, más lamentable y real. Porque sus abuelos podían aprender a manejar una máquina aún a pesar de ser analfabetos, simplemente por imitación. Hoy quedan poquísimos trabajos de ese estilo. La dificultades y amplitud de los aprendizajes (hoy se sabe más del doble que hace diez años) hace que los adolescentes cada vez más se inclinen hacia las ciencias blandas (contador, abogado, diseñador, etc) huyendo de las ciencias duras (ingeniería, química, matemática, etc). Pero es humano. Un artículo de 1923 del Wall Street Journal decía: "El movimiento de las escuelas secundarias hacia el trabajo manual en las plantas de acero es poco usual, ya que los chicos buscan antes un trabajo de cuello blanco".

Ayer el secretario general de la gobernación Armando Molina, recordó que el objetivo, desde que comenzó el quintelismo hace varias décadas "es la transformación de la sociedad, siempre en ascenso social" (lo dijo tres veces) y mencionó específicamente el plan Angelelli como una de las herramientas que usa e impulsa el gobierno para ello. Pero a decir verdad no es sólo el plan Angelelli, hay una multiplicidad de acciones que está llevando adelante el gobierno con ese objetivo. ¿Lo logrará? Evidentemente cuatro años son pocos para un ascenso social.

Respecto de la actualización de datos de los empleados públicos en principio parece una medida más efectiva que la recolección propia, sobre todo de la creación de muchas reparticiones nuevas. Ahora es contradictorio por lo menos, que este gobierno no pague el sueldo de aquellos que no se "actualicen". Sobre todo porque el salario es de carácter alimentario y según la Cámara Nacional de Trabajo, ni siquiera debe pagarse en cuotas. El incumplimiento tal vez podría acarrear algún tipo de sanción administrativa. Pero creo que nunca el no pago del sueldo.


Si te gustó esta nota podés compartirla

Comentarios

Helueni