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Miércoles 05 de Octubre de 2022

Por Roberto L. Elissalde

Historia. Roberto L. Elissalde

Los duelos con algo de humor

En cuestiones de honor, hace décadas se acostumbraba dirimir las cuestiones con espada o a punta de pistola. Algunas de esas historias.

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Sin duda Hernán A. Moyano Dellepiane es una autoridad en materia de los duelos en la Argentina. Su trabajo en la Revista del Instituto Histórico Municipal de San Isidro, tratando las Cuestiones caballerescas en los Pagos de la Costa y San Fernando donde volcó parte de las de fichas sobre el tema que fue juntando a través de muchos años, es una prueba de su capacidad en la materia. Mucho más podríamos agregar al respecto, y todos esperamos ese gran volumen sobre el tema.

La pandemia y otras cuestiones nos impidieron tener en nuestras manos un trabajo que con el sello de la Academia de Ciencias y Artes de San Isidro publicó poco antes del flagelo, con el título El duelo a través de las publicaciones periódicas porteñas del siglo XIX.

Su lectura por demás entretenida con todas las visiones sobre estas cuestiones caballerescas de las que bien dice "los periodistas han vertidos ríos de tinta sobre el tema en estudio'', donde no faltan las citas en La Prensa, nos permiten hacer algún comentario sobre la obra en un aspecto quizás no tan trágico.


La pluma, un arma­

­Muchos lances tuvieron su origen en los escritos periodísticos que hacían sentir a los redactores en la situación de ofendidos y exigir la reparación correspondiente, dada la publicidad que había tenido a través de un medio de comunicación.

Así El Nacional opinaba que "la pluma es un arma peligrosa y el que la empuña debe saberla manejar, sino con talento a lo menos con tino''.

Narra el periódico en caso de un periodista europeo que había atacado en sus artículos a un profesor, quien no aceptó disculpa alguna, de modo que ante la insistencia del docente le dijo: "¿A pesar de mis explicaciones Ud. quiere absolutamente batirse? ¡Pues bien!, el desafío es para mí una cosa muy seria; le declaro que uno de los dos quedará entonces en el terreno''. Para lavar el honor se convino un duelo a pistola.­

Al día siguiente a la hora señalada, se encontraron en el campo del honor, los testigos midieron los pasos y cargaron las armas. En el momento en el que el primer testigo iba a dar la señal, el periodista pidió la palabra para hacer una observación, y acercándose a su adversario le dijo: "Ya le he dicho que uno de los dos quedará en el terreno''. El ofendido le contestó: "¡Sí señor, ya me lo ha dicho, ya lo sé, concluyamos por Dios!''. Entonces el periodista, tiró su pistola al suelo dijo: "Pues, señor, yo me voy; Ud. es el que se queda en el terreno''. Una carcajada general de los presentes, incluyendo al agraviado fue motivo para que éste, riendo tendió su mano al periodista con la promesa de tener más moderación en sus conceptos.­


Duelo criollo­

­La Prensa, el 22 de junio de 1870 publicó unos versos en referencia a un desafío similar, que parece más un duelo criollo, al extremo son lances de comedor, por ser más propios de una fonda. El desafiado en estas circunstancias, le dirige al desafiante estos versos:

"Ha de quedar ¡por mi fe!  /  Uno de los dos aquí. / y el otro repuso: ¿Sí? / Pues hijo. quédese Ud. / Y esto dicho, puso en juego / la fuerza de sus talones, / y sin aguardar razones  / tomó las de Villadiego''.­

Para cumplir con las damas, La Prensa en su edición del 11 de abril de 1870 el mismo día en que era asesinado Urquiza en el Palacio San José, comentó un duelo femenino a pistola que tuvo lugar en la localidad canadiense de Halifax.

Informa que "lo más cómico del lance, es que tan luego oyeron la detonación, las dos señoras han tomado las de Villadiego con una rapidez digna de un velocípedo, dejando a sus padrinos dueños absolutos del campo de batalla''.

En tono de chanza en 1865 la Nación Argentina, recordaba como si se tratara de un duelo femenino a primera sangre, semejante a los que eran comunes entre ellas en Francia por entonces, la pelea de dos mujeres a la salida de un salón de baile en la calle Talcahuano.­

Al narrar algunas notas de La Crónica sobre el duelo criollo, anota que entre los gauchos nadie encuentra el campo del honor, sin embargo muchos se baten en la calle de una pulpería; volviendo a pesar de los años transcurridos a la denuncia de Hernández que "la Justicia no aplica la misma vara para gauchos y caballeros, condenando a los primeros y no castigando a los últimos''.­


Hermanos mudos­

­Los diarios de la época ridiculizaban a don Ignacio Albarracín, gran impulsor de la Sociedad Protectora de Animales, por sus numerosas acciones en defensa de esos seres a los que llamado "nuestros hermanos mudos'', había logrado prohibir las riñas de gallo, una forma de duelo entre animales.

Finalmente El Sud Americano del 20 de abril de 1889 menciona "que muchas veces duelistas y padrinos se trasladan desde el campo del honor hasta un hotel de moda para celebrar la reconciliación de los combatientes con un opíparo almuerzo, en el que se hace gran derroche de elocuencia y de champagne. Eso sí, no se olvidan de labrar allí el acta del lance y de entregarla a la prensa para que el suceso llegue a noticia de la posteridad''.­

Sin duda quien desee entrar en el tema de los duelos en los medulosos trabajos de Hernán Moyano Dellepiane encontrará abundante e interesante material, como el que con una sonrisa hemos planteado en esta nota.­


El autor es historiador. Vicepresidente de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación.


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