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Sábado 30 de Mayo de 2020

PARA LOS MÁS PEQUEÑOS

EL DÍA QUE LAS MARIPOSAS EMPEZARON EL JARDÍN

El primer día de clases los habitantes del jardín se despiertan más temprano que de costumbre… ¡hay un enorme revuelo en el barrio! Los autos tocan bocinas y se agolpan en medio de la calle; los chicos cruzan corriendo con sus delantales nuevos y sus cuadernos impecables. ¡Están tan contentos que a Luli le entran unas ganas bárbaras de ir al colegio!

26-3-2020 19:10
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Escribe SARAH MULLIGAN

Luli es una mariposa de alas anaranjadas con manchas amarillas, rojas y azules que vive enfrente de la escuela en un jardín colmado de árboles y flores.

El primer día de clases los habitantes del jardín se despiertan más temprano que de costumbre… ¡hay un enorme revuelo en el barrio! Los autos tocan bocinas y se agolpan en medio de la calle; los chicos cruzan corriendo con sus delantales nuevos y sus cuadernos impecables. ¡Están tan contentos que a Luli le entran unas ganas bárbaras de ir al colegio!

- ¡Yo también quiero ir al jardín de infantes!, rezonga.

- ¡El jardín es para los seres humanos!, responde su mamá. 

- ¿Y por qué no existen jardines para mariposas?

- ¿Cómo que no existen? ¡Si vivís en un jardín! ¿Te parece poco?

- ¡Pero yo quiero ir a un jardín donde la maestra me espere cada día en la puerta con los brazos abiertos!

- A vos te aguardan las flores que te abren los pétalos cada mañana. ¿Te parece poco?

- ¡Pero yo quiero dibujar y pintar con lápices de todos los colores! 

- Vos llevás los colores en las alas y con ellas vas pintando el cielo. ¿Te parece poco?

- ¡Pero yo quiero aprender canciones y cantarlas con la señorita!

- A vos te cantan los pájaros melodías para danzar con el viento. ¿Te parece poco?

- ¡Pero yo quiero salir al patio y jugar con mis amigos! 

- Vos tenés a las mariposas chiquitas para correr carreritas de vuelo ¿Te parece poco?

- ¡Pero yo quiero…! – De pronto, un estruendo interrumpe las protestas de Luli. Un nene llora a más no poder en la puerta del jardín de infantes.

- ¡Bienvenido, Pablito! – le dice la Seño Cari con una gran sonrisa. Pero no hay caso.

- Vamos, Pablito, animate a entrar…–le dice Andrea mirando a su hijo con dulces ojos de almendras- ¡Son tan hermosos los comienzos!- 

- ¡Yo no quiero empezar! ¡Quiero seguir como siempre y jugar en casa!

Luli no puede creer lo que está viendo… ¡Con las ganas que tiene ella de ir a la escuela! "Basta de quejas", decide. Lo que necesita es una solución para dos problemas: el de Pablito y el suyo. "A ver, a ver", piensa. Revolea una antena para un lado, revolea la otra antena para el otro lado… De improviso, Luli sale disparada hacia arriba como un saltamontes… ¡Se le acaba de ocurrir una idea genial! Y volando va a buscar a sus amigas para contarles su plan.

 Mientras tanto, Pablito sigue haciendo pucheros. Ahora se le suma Sofía, que se aferra a las piernas de su abuelo; Benjamín, que grita, bañado en lágrimas, que no quiere entrar; y Juani que hace un berrinche a grito pelado en plena entrada del colegio.  

De repente, en medio de semejante escándalo, se escucha una melodía deliciosa. La gente empieza a buscar de dónde viene esa música de ensueño. La están cantando a coro, con las voces bien ordenaditas, ocho canarios tenores desde la rama de un cerezo. De inmediato, una nube de mariposas invade la vereda, rodea a la Seño Cari y se pone a bailar al compás de la canción. El espectáculo es tan bello que todos enmudecen. 

Los chicos se van soltando de los grandes para señalar a las mariposas que bailan. Las mariposas, ni lerdas ni perezosas, se posan sobre sus dedos extendidos, los envuelven como si fueran anillos y tiran de ellos con fuerza en dirección a la puerta. Así, sin darse cuenta, los nuevos se dejan llevar hasta la Sala, sumidos en ese estado de fascinación. 

El primer día las mariposas chiquitas se quedan en clase. Al día siguiente pasa lo mismo. ¡Al tercer día, también! Es un hecho: ¡las mariposas empezaron a ir a la escuela! 

El rumor se esparce con rapidez por toda la ciudad, por todo el país y por todo el mundo. Como podrán imaginarse, cuando la Directora se entera pone el grito en el cielo y se va derechito a la sala para ver a esas estudiantes con alas de colores que han invadido la institución. 

Sin embargo, cuando entra no puede decir ni mú….Las mariposas están sentadas muy orondas en los dedos de los alumnos, como anillos de colores, en el más absoluto silencio. Le están prestando atención a la Seño Cari que justito les está contando un cuento que se llama: "El día que las mariposas empezaron el jardín". 

Un cuento que les viene…¡como anillo al dedo! 

Y colorín colorado…


PERFIL

Sarah Mulligan es escritora infantil y juvenil. Luego de ejercer la abogacía, escribir libros de doctrina jurídica y disertar en diversos posgrados del país, dio un vuelco en su carrera y se encontró con su auténtica vocación.

En diciembre de 2014 ganó el 2º PREMIO CONCURSO LITERARIO CONSODIS, por su cuento: La niña del cisne, la historia de una niña en silla de ruedas que decide aprender a bailar tango.

Su libro titulado: El niño de los ojos de río y otros cuentos, es leído por grandes y chicos y promete innovar en la literatura infantil y juvenil con un estilo diferente, suave y conmovedor a la vez. Recientemente la Academia de Literatura Infantil y Juvenil (ALIJ) de Argentina le otorgó el primer premio del CONCURSO LITERARIO DE ENSAYO: "HOMENAJE A LILIANA BODOC" por su trabajo "Los alcances de la alegoría en la Saga de Los Confines".

Contacto: www.sarahmulligan.com.ar


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