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Jueves 04 de Junio de 2020

Por Julio Aiub Morales

Un corte en la semana

Históricos

Parafraseando a Gabriel García Márquez, bien podríamos titular esta columna "Evo en los tiempos del dengue y el coronavirus". Sin duda que la presencia del líder aymara durante dos días en La Rioja es la nota política destacada y concitó la atención no sólo del gobernador Ricardo Quintela sino también de su círculo más cercano.

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Entusiasma a Quintela y a la conducción del gobierno, la posibilidad de que Morales traslade su centro de actividades a La Rioja, pues eso implicaría elevar a otro nivel la consideración de la provincia, sobre todo en el poder central. Ayer todos los legisladores del oficialismo fueron convocados de urgencia por parte del mandatario provincial y partieron raudamente hacia Villa Unión, excepción hecha de las diputadas Torres y Amoroso que siguieron en la actividad que se desarrollaba en la Legislatura.

También se incluye en esa iniciativa el hecho de apoyar al premio Nobel argentino, Adolfo Pérez Esquivel, quien reiteró su pedido de que ese premio por la Paz sea otorgado a Morales, quien reiteró aquí que según las encuestas que maneja, su partido, el MAS, volverá a imponerse en las elecciones en ese país que serán en mayo próximo.

Morales es un gran agradecido de Argentina. Primero porque fue en una escuela de Salta, en la década del 60, le enseñó sus primeras palabras en castellano porque hasta entonces hablaba aymara, su lengua originaria. En el 2014, cuando visitó la escuela Julio Argentino Cornejo, dijo "aquí empezó todo". Desde entonces la apadrina. 

 "Yo no entendía castellano, -contó- era aymara cerrado, y sentadito atrás de todos los compañeros de curso, no me acuerdo qué hablarían, porque no entendía... Mi padre era muy trabajador y solidario. Trabajaba sábados, domingos y feriados, no descansaba. Solo esperaba el pago. Se ganaba buenos recursos económicos en la zafra, y cuando volvimos a la casa donde nací, llevamos un catre para dormir que compramos aquí".

Evo también es agradecido por algo más reciente y de política internacional: en la anterior etapa del gobierno de Cristina Fernández, se compró más gas que nunca a Bolivia y eso le significó una permanente entrada de divisas norteamericanas al gobierno de Evo, que tuvo viento de cola y la suficiente inteligencia para mantener sus cuentas equilibradas con inclusión social.

Pero el que seguro llegó para quedarse es el dengue, pues al avanzar el cambio climático, el mosquito transmisor encuentra condiciones ambientales más propicias y ya lo advierten los especialistas y las autoridades: habrá mosquitos hasta en épocas invernales, por lo cual debemos prepararnos sobre todo en nuestras viviendas.

Todo esto requerirá de un gran esfuerzo social donde la dirigencia política, por estar al frente de la sociedad, tiene la responsabilidad de encontrar y activar las herramientas  y modos adecuados. Así como logra movilizar a sus referentes para la época electoral también podría hacerlo para esta cuestión sanitaria primordial. Los referentes políticos barriales conocen palmo a palmo sus respectivos sectores. Y los del interior, lo mismo en sus respectivas localidades. Sería un gran gesto de parte de la "comunidad política" hacia el resto de la sociedad, de la cual son parte y reciben los cargos que detentan.

Lamentablemente en la cuestión del coronavirus, el gobierno nacional planteó mal de entrada su estrategia y ahora intenta rectificarla, haciendo lo que debió hacer hace meses: consultar a los infectólogos más prestigiosos o experimentados, escuchar y aplicar sus recomendaciones y no la de los abogados.

 Pero pareció más preocupado por la comunicación para dejar bien parado al gobierno, como que estaba haciendo cosas, antes que por la concreción de medidas efectivas y adecuadas. Es cierto que los gobiernos de otros países tampoco estuvieron a la altura de los acontecimientos pero el error del otro no justifica el nuestro.

Toda nueva enfermedad no sólo implica riesgo de muerte para muchas personas, sino que además conlleva un gran esfuerzo para la humanidad toda. Aun suponiendo que se encuentre una vacuna adecuada y certificada, lo cual significa mucha inversión y esfuerzo, vendrá después el seguimiento de la enfermedad tanto en el hemisferio sur como en el norte y también las mutaciones que vaya teniendo, pues es sabido que estos virus es que como que tienen vida propia y para hacer el combate adecuado hay que detallar es vida de cabo a rabo.

Luego vendrá la etapa en que los Estados deben hacer las campañas de vacunación, agregando otra vacuna más al calendario, con un costo aún no determinado. Y siempre con el riesgo, de que algún día, el virus mute radicalmente o "resucite". Con consecuencias imprevisibles.

Pero confiemos en que las autoridades y la ciudadanía en su gran mayoría -debería ser toda- pueda demostrar que son -somos- capaces de hacer cosas bien en serio y bien hechas en la Argentina.



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Helueni