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Miércoles 19 de Enero de 2022

Por Daniel Adler

Comienzo de año: oportunidad para emprender

Cada principio de año, además de realizar balances de lo sucedido durante el año que dejamos atrás, es un buen momento para reflexionar, abstraernos del mundo por unas horas y fijarnos objetivos y metas comerciales y profesionales.

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Pronosticar fracasos parece ser el motor que mueve a muchos economistas y políticos, que no se dan cuenta del daño que hacen a aquellos que ya dieron el primer paso y lograron tener su comercio o que están en proceso de transformarse en emprendedores. Esto es sustancialmente negativo y produce un freno en el proceso de expansión de cualquier individuo.

El trabajo de construcción de marca y de progreso como emprendedores se frena automáticamente cuando el miedo se instala en nuestra mente. Es importante recordar que de la calidad de nuestros pensamientos dependen nuestros resultados y todos merecemos tener buenos resultados.

La Universidad Estatal de Pensilvania (EE.UU.), llevó a cabo un estudio que refleja que el 91% de las preocupaciones de las personas nunca llegan a hacerse realidad, pero se alimentan de sus miedos como una verdad absoluta y nos perjudican en gran medida.

Por eso, cada principio de año, además de realizar balances de lo sucedido durante el año que dejamos atrás, es una gran oportunidad para dejar de lado nuestros miedos y pensar que comienza un nuevo año de desafíos y oportunidades. Es un buen momento para reflexionar en soledad, hacer un parate en nuestras vidas, abstraernos del mundo por unas horas y fijarnos objetivos y metas comerciales y profesionales.

Vivimos en un país rico en recursos naturales, con una población extremadamente creativa y resiliente, donde todo lo bueno está por suceder y sólo nos falta un empujón para volver a crecer. Vivimos en un país donde las grandes oportunidades pueden hacerse realidad. Pero todos los cambios empiezan desde nuestro interior y hacia afuera, en otras palabras, nuestro mundo interior va a ser el que cree nuestro mundo exterior.

Para eso, compartimos algunas estrategias de fácil aplicación y de rápidos resultados:

En las próximas dos semanas crear, al menos, dos hábitos productivos como puede ser comenzar a trabajar en bloques de tiempo: al menos 15 minutos por día de lectura productiva; tomarse un café con uno mismo para pensar en lo que queremos emprender; dedicar 20 minutos lejos de distracciones electrónicas para estar en soledad y escribir lo que nos gustaría mejorar comercialmente, ponerle un plazo de tiempo y sumarle alguna estrategia, etc.

Mantenernos motivados: Marcarnos objetivos en la vida. Para salir de la mediocridad debemos ponernos metas y objetivos claros y darles un plazo de tiempo.

Otro desafío es hacer foco en lo que realmente queremos. Pensar cómo nos vemos de acá a tres o cinco años, dónde queremos llegar con claridad y, una vez que lo tengamos definido, hacer foco en eso y no distraernos.

El poder de un sistema de networking personal: los contactos, relaciones y conocidos son una llave para iniciar nuevos canales comerciales, como así también para tener un feedback sobre distintos planos comerciales, cultivar y cuidar muchísimo esta estrategia va a nutrir nuestro negocio.

Inteligencia emocional: Hablarnos, motivarnos y tener presente que las emociones están sobrevaluadas. Descartar el miedo, lo que nos frene y nos distraiga de nuestro objetivo.

Darnos oxígeno: ¿hace cuánto no nos tomamos unos días para descansar? Es casi una obligación salir al menos unos pocos días de vacaciones. Esto no es un lujo y es necesario para cambiar el paradigma y darle oxígeno a nuestro cerebro. Debemos apuntar a cortar con la rutina y buscar esa inspiración que nos lleve a tomar nuevas decisiones. El tiempo de recuperación de unas vacaciones es igual, o más importante, que el tiempo de producción porque ahí surgen las mejores ideas.

Debemos ser ambiciosos a la hora de plantearnos objetivos y metas. Esta vida no es un ensayo general, es nuestra presentación definitiva, no perdamos el tiempo con cosas menores. Vale la pena el esfuerzo de comenzar a ser más disruptivo. No debemos tener miedo a soñar en grande, pero si recordar que, para soñar, el primer paso es estar muy despierto.


(*) Especialista en Educación Financiera y Emprendedurismo.


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