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Sociedad CLIMA

Clima, sequía y polémica: ¿Qué hay detrás de los “aviones rompetormentas” que denuncian en el interior riojano?

Tras el fenómeno de granizo en seco registrado en Nonogasta, vecinos y productores volvieron a cuestionar la presencia de aeronaves que alterarían la formación de tormentas.

El episodio de granizo en seco que sorprendió este viernes a los vecinos de Nonogasta no solo llamó la atención por su intensidad y falta de lluvia, sino que además reactivó un viejo debate regional: las denuncias contra supuestos “aviones rompetormentas” que, según pobladores del interior riojano, operarían en distintos momentos del año para modificar el clima.

En redes sociales, los comentarios se multiplicaron desde anoche. Usuarios de la Costa Riojana, de distritos rurales y de localidades del Oeste provincial compartieron imágenes del viento, las piedras de hielo y hasta pequeñas crecidas de ríos, al tiempo que volvieron a cuestionar la presencia de naves que —afirman— sobrevuelan la zona durante frentes de mal tiempo.

Testimonios que sostienen la sospecha

Las denuncias no son nuevas y forman parte de una preocupación compartida por varias provincias del NOA.

Vecinos del interior riojano aseguran que la sequía de los últimos meses “no es únicamente climática”. Un testimonio reciente publicado por medios de la región señala:

“Los ríos de La Rioja están secos, los diques tienen muy poca agua y los acuíferos están bajísimos. No puede ser casualidad que cada tormenta se deshaga antes de llover”, plantearon productores y ganaderos autoconvocados de la provincia.

En Valle Fértil (San Juan), una comunidad que comparte ecosistema y problemática hídrica con el oeste riojano, se convocó recientemente a una denuncia colectiva ante Fiscalía por el mismo motivo.

Uno de los organizadores afirmó:

“Vimos avionetas dando vueltas justo cuando el radar marcaba tormenta. Después, las nubes se desarmaron y no cayó ni una gota”.

En la zona de Los Llanos riojanos, otra vecina declaró semanas atrás:

“Hace meses que vemos luces y vuelos raros antes de que se largue la lluvia. Nunca pasa de unas gotas”.

Estas expresiones se repiten también en sectores del Valle del Bermejo, donde productores agrícolas vinculan la falta de lluvias a intervenciones sobre el cielo:

“Las tormentas no llegan a formarse. Algo está pasando arriba”, sostuvieron durante una asamblea rural.

Qué dice la ciencia sobre los rompetormentas

La denominada “siembra de nubes” o “manipulación de tormentas” ha sido utilizada históricamente en distintas partes del mundo para intentar reducir granizo o estimular lluvias, pero los estudios científicos más reconocidos señalan que no existen pruebas concluyentes de su eficacia.

Un especialista de la Universidad Nacional de San Juan, consultado en una investigación reciente, fue categórico:

“Como no está nada comprobado en términos científicos, yo soy partidario de controlar estas actividades y que no se realicen”.

Meteorólogos coinciden en que fenómenos como el granizo en seco pueden ocurrir de manera natural, sobre todo cuando hay aire extremadamente seco en niveles bajos y células convectivas que no logran descargar lluvia.

Pero admiten que la desconfianza social se alimenta cuando coinciden:

  • sequías prolongadas,
  • frentes de tormenta que no terminan de desarrollarse,
  • y denuncias persistentes de vuelos no identificados.

Postura oficial y falta de registros

En declaraciones previas, autoridades provinciales aseguraron que no existen vuelos oficiales o autorizados que tengan por finalidad modificar tormentas en el territorio riojano.

Indican además que la crisis hídrica actual responde a factores estructurales: déficit de lluvias, sobreexplotación de acuíferos y el impacto del cambio climático en zonas áridas.

Sin embargo, la ausencia de evidencia oficial no ha logrado frenar el reclamo comunitario. En distintas provincias del NOA, organizaciones sociales piden mayor transparencia, monitoreo de vuelos y normativas que prohíban actividades de manipulación climática, ante el riesgo ambiental que podrían implicar.

El episodio de Nonogasta, un nuevo disparador

La intensa caída de granizo en seco de este viernes —en plena ola de calor y en una provincia golpeada por la sequía— volvió a encender la alarma.

Las imágenes de vecinos muestran piedras de distintos tamaños golpeando techos y patios, en un fenómeno poco habitual para la época.

Aunque hasta el momento no se registraron daños importantes, el episodio sumó un ingrediente emocional en una comunidad que lleva meses sufriendo la falta de agua: cada tormenta fallida genera sospechas.

Un debate abierto que exige datos, controles y participación

Mientras gran parte del interior riojano espera lluvias sostenidas para aliviar campos, cultivos y reservas hídricas, la discusión sobre los supuestos rompetormentas vuelve a la agenda pública.

La combinación de fenómenos meteorológicos extremos, sequía profunda y percepciones sociales contrapuestas muestra que el tema requiere un abordaje integral: datos científicos, monitoreo transparente, diálogo con las comunidades rurales y explicaciones oficiales claras.

Por ahora, lo cierto es que el episodio de Nonogasta le devolvió fuerza a una discusión que atraviesa toda la región.

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