Los días pasan y poco a poco los fanáticos del fútbol van dejando atrás el Mundial 2026, que mantuvo a los argentinos con la ilusión hasta el final, que coronó a una España que llevó al máximo nivel el “tiki taka” y en el que se rompieron récords históricos.
La gran figura del Mundial, pese a no haber conseguido el bicampeonato, fue Lionel Messi, quien a sus 39 años brilló con sus ocho goles y cuatro asistencias que le permitieron guiar a la Selección argentina hacia su tercera final en las últimas cuatro ediciones.
Contra todo pronóstico, Messi se mostró en un nivel increíble en su último Mundial e incluso generó que todos se hicieran la misma pregunta: “¿Si lo gana merece el Balón de Oro?”.
Finalmente, para tristeza de todos los argentinos, la ilusión llegó hasta la final, donde la “Scaloneta” fue ampliamente superada por una España.
Y si se habla del campeón, también hay que sacarse el sombrero. Nadie sabe cómo juegan los defensores españoles porque nunca les llegaron en casi todo el torneo. Solo recibieron un gol ante Bélgica y entre los ocho partidos les patearon al arco en 10 ocasiones. Una verdadera locura que demuestra el increíble nivel de sus delanteros y mediocampistas para recuperar rápidamente la pelota sin dejar jugar a sus oponentes.
En lo que respecta a los récords, los grandes protagonistas fueron Messi y el francés Kylian Mbappe, en una batalla por terminar como máximo goleador en la historia de los Mundiales que se inclinó a favor del galo gracias a sus dos anotaciones en el encuentro por el tercer y cuarto puesto ante Inglaterra.
Como si esto fuera poco, Mbappé podría tener otros dos Mundiales por delante para ampliar su registro y así dejar muy atrás a todos sus competidores.
Otro aspecto a destacar es la cantidad de emociones con las que contó este Mundial. Se registraron un total de 308 goles, lo que da un promedio de 2,96 por partido, lo que lo ubica en la séptima posición histórica solo por detrás de las ediciones de Suiza 1954, Francia 1938, Italia 1934, Brasil 1950, Uruguay 1930 y Suecia 1958.
Como aspecto negativo, estuvo la “americanización” del Mundial 2026, debido a que la FIFA se acopló a caprichos estadounidenses como el “cooling break” para dividir los partidos en cuatro cuartos tal como ocurre en el básquet y la NFL, el show de medio tiempo en la final como en el Super Bowl y la entrega de anillos al campeón.
Sería un acierto de la FIFA que estas modificaciones solo queden en el recuerdo y que de cara al próximo Mundial el fútbol vuelva a ser ese deporte con solo dos tiempos, entre otras cuestiones.
De todas maneras, el balance que queda de este Mundial es muy positivo, ya que hizo vibrar a los fanáticos y no tan fanáticos del fútbol desde el primer hasta el último día.
Ahora comienza una larga espera de cuatro años hasta el próximo Mundial, que contará con el extra de que será en el festejo del centenario de la primera edición y contará con algunos partidos en Sudamérica.
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