La Rioja vivió una experiencia única con su primera Expo Coaching: tres jornadas abiertas y gratuitas que invitaron a descubrir herramientas de desarrollo personal, liderazgo y bienestar junto a más de 20 profesionales.
El gran cierre se dio en el imponente Parque Natural y Arqueológico El Saladillo, con un Trekking Ontológico que fusionó naturaleza, reflexión y crecimiento personal. Una propuesta innovadora que suma valor al turismo local, integrando aprendizaje y conexión con nuestros paisajes.
El guía de montaña Alfredo Salinas mantuvo comunicación con Medios Provincia destacó la importancia del convenio firmado entre la Estancia Jesuítica “La Saladilla” y la Estancia “Juan Caro”, un proyecto que llevó más de un año y medio de trabajo y que busca potenciar el turismo cultural y natural en La Rioja.
“Estamos muy contentos de poder concretar este trabajo que venimos llevando adelante. A través de este convenio hemos logrado que ahora la gente lo pueda visitar”, explicó Salinas, quien detalló que uno de los principales desafíos fue la apertura y reacondicionamiento de un sendero que hoy se convierte en el primero homologado de la provincia.
El nuevo circuito conecta ambos espacios históricos, permitiendo a los visitantes ingresar por La Saladilla y recorrer hasta la estancia privada Juan Caro. De esta manera, se logra integrar la riqueza histórica jesuítica con el valor natural y originario del otro predio, generando una experiencia turística única en la región.
Además, el servicio incluye dentro de la entrada un desayuno o merienda de campo, según el horario elegido, lo que complementa la propuesta con una experiencia gastronómica típica. Los senderos fueron especialmente acondicionados para garantizar la accesibilidad, permitiendo que personas de todas las edades puedan recorrerlos y disfrutar del entorno.
Este acuerdo representa un paso importante en el desarrollo turístico de La Rioja, apostando a la puesta en valor del patrimonio histórico y natural mediante propuestas sostenibles y accesibles.
Salinas también aclaró que el recorrido tiene un costo y que quienes deseen realizarlo deben contratar el servicio con anticipación, ya que se trata de una experiencia guiada y organizada. Esta modalidad busca asegurar una mejor planificación y conservación del entorno, al tiempo que brinda una atención más personalizada a los visitantes.
El Saladillo
Hace unos 2.000 años, el territorio que se conoce como Saladillo, estaba habitado por familias amplias (clanes), que se asentaron en el lugar en forma permanente. Dispusieron de nuevas tecnologías como la cerámica, los textiles y el tallado en piedra que permitían sostener grupos sociales, aunque reducidos. No tenían jefes permanentes ni jerarquización social. Cada grupo estaba separado del otro por unos cientos de metros. Los viviendas (casas pozo) se encontraban sobre pequeñas lomadas, poco visibles, y la vida familiar se desarrollaba en el exterior.
La ubicación respondía a la disponibilidad de recursos, sobre todo del agua, lo que los hizo muy hábiles en tecnología hidráulica (canales, represas). Las zonas de cultivo se inundaban con las crecidas de los ríos que aportaban humedad, y se cultivaba principalmente maíz, tomate, maní, porotos y zapallo. Al pié de la sierra, en el llano, encontraban algarrobos y chañares, especies autóctonas de reconocido valor nutricional, y en las zonas altas abundaba la caza. Combinaban el modo de vida agrícola y pastoril con las prácticas de recolección.
En Saladillo vivieron casi un centenar de personas esclavizadas por el color de su piel, sometidos, considerados animales, sin ningún derecho, trabajando de sol a sol para producir riquezas para sus dueños.
En época de la Independencia, casi el 50% de la población de La Rioja eran “negros” africanos, mientras que los pueblos originarios que habían sido maltratados y diezmados no llegaban al 20%. En ese contexto, el mayor proceso de mestizaje se produjo entre europeos y africanos, dando como resultado lo que hoy somos.
El papel de la comunidad afrodescendiente en la historia de La Rioja fue sistemáticamente invisibilizado durante siglos. Aunque las contribuciones de las personas de origen africano fueron esenciales en campos como la música, la agricultura, el comercio y la integración de las montoneras federales, su narrativa quedó relegada en el discurso histórico.
Hoy, Saladillo trabaja por reivindicar las historias que durante tanto tiempo permanecieron en las sombras, en reconocimiento a la riqueza cultural y el rol constitutivo de la población afrodescendiente en la identidad riojana.
La Quebrada está ubicada sobre la ladera oriental del cordón oriental del Velasco, a 20 km de la ciudad de La Rioja. Se trata de la primera casa que aparece con este estilo en La Rioja, que tiene sótano y estufa a leña, con techo plano en un sistema constructivo que se había inventado 20 años antes en Londres.
Uno de los aspectos documentados en este lugar, es la presencia de los pueblos originarios con familias ampliadas que ocupaban espacios separadas por unos 200 metros y que se dedicaban a la caza y a la recolección.
La casa impactó mucho en la población por la forma que tiene, luego viene el terremoto 1894 y la reconstrucción de La Rioja se hace en base a este estilo. Además, en esta zona se instalaron los Jesuitas, que en su tarea evangelizadora, educadora y productiva, construyeron una estancia que se dedicaba a la fabricación de cal, tinajas y tejas.
La familia Luna Olmos construyó una casona que se hizo sobre las ruinas de la estancia. En esa casona fue a vivir un ingeniero francés junto a su hija, que murió en El Saladillo enferma de tuberculosis. Si bien el ingeniero llegó a La Rioja para investigar la factibilidad de unir Catamarca y La Rioja a través del ferrocarril y trabajar en la explotación de la cal, la presencia de esta familia dejó una intrigante leyenda, ya que los pobladores de la zona todavía escuchan las dulces canciones en idioma extranjero que cantaba la joven que murió en este sitio. Entre los inmensos valores histórico de este lugar, se encuentran las visitas que el ilustre Joaquín V. González realizaba al Saladillo, por ser una propiedad de la familia de su esposa.
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