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Opinión

Devenir complicado del peronismo de cara a las presidenciales de 2027

El peronismo atraviesa una profunda fractura interna que tiene como protagonistas principales al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y al núcleo duro del kirchnerismo, liderado por Cristina Fernández de Kirchner y su hijo, Máximo Kirchner.

Este conflicto, que se ha intensificado en los últimos años, define la dinámica política del principal espacio opositor al gobierno de Javier Milei y es clave para entender sus posibilidades de cara a las elecciones de 2027. En esta columna el autor de la nota, analiza las circunstancias y obstáculos que deberá sortear quien aspire a representar a dicho sector político.

La Plata, jun 07 (Por Jorge Déboli*/InfoGEI).- Orígenes y Naturaleza de la Fractura en el peronismo: La ruptura no es repentina, sino el resultado de un progresivo distanciamiento que se gestó durante el primer mandato de Kicillof como gobernador (2019-2023). El principal punto de quiebre se produjo en 2023, cuando Kicillof sintió que la familia Kirchner lo hizo «sufrir más de la cuenta» para definir su candidatura a la reelección.

El conflicto se profundizó posteriormente en torno al control del Partido Justicialista (PJ) bonaerense y la estrategia electoral. Kicillof, en un acto de autonomía, contrarió a sus antiguos jefes políticos al adelantar las elecciones provinciales, mientras que el camporismo, en la Legislatura bonaerense, le bloqueó la aprobación del Presupuesto y la Ley de Endeudamiento en tres ocasiones consecutivas.

La tensión alcanzó un punto de inflexión a finales de 2025 cuando Máximo Kirchner renunció a la presidencia del PJ bonaerense, una posición que finalmente asumió Kicillof a comienzos de 2026. Este enfrentamiento tiene dos aristas: la lucha por la sucesión de Cristina Fernández de Kirchner y el choque por las candidaturas de cara a 2027.

La interna Kicillof vs. Kirchnerismo

Este enfrentamiento tiene dos aristas: la lucha por la sucesión de Cristina Fernández de Kirchner y el choque por las candidaturas de cara a 2027.

CFK y el liderazgo: Mientras el kirchnerismo presiona para que Kicillof reconozca la «conducción estratégica» de CFK, el gobernador considera que la ex presidenta representa un ciclo agotado y busca construir una alternativa «sin Cristina». Como resultado, Cristina y Axel no se hablan desde 2025, y Kicillof evitó asistir a la cumbre del PJ en junio de 2025 en apoyo a ella.

La Cámpora: El kirchnerismo duro, con sus 12 intendentes en la provincia, apoya mayoritariamente a Cristina. La Cámpora cuestiona a Kicillof por su falta de lealtad y por negarse a pedir la «libertad de Cristina Kirchner». Por su parte, el entorno del gobernador denuncia que La Cámpora busca ponerle «palos en la rueda» a su gestión y su proyección nacional. Un claro ejemplo se vio durante su visita a Corrientes en junio de 2026, donde la presidenta del PJ local, cercana al camporismo, no asistió a los actos oficiales.

Estrategia Nacional de Kicillof rumbo a 2027

Consciente de la necesidad de construir una alternativa por fuera del cristinismo, Kicillof ha lanzado una ofensiva para convertirse en la cara visible de una nueva mayoría.

Su estrategia contiene dos ejes principales: por un lado asegurar un Armado Federal, tarea que principalmente lleva a cabo su monje negro en el gabinete, el minsitro de Gobierno, Carlos Bianco, quien está tejiendo una red de alianzas con varios gobernadores peronistas que ven en él la mejor opción para 2027, como los de La Pampa, La Rioja, Formosa, Tierra del Fuego y Santiago del Estero. Su objetivo es «federalizar» el proyecto, dando voz y protagonismo a las provincias y alejándose de una visión centralista desde Buenos Aires.

El segundo eje, es el mensaje hacia «adentro» que Kicillof instaló con un fuerte discurso antidinámico contra las peleas internas. En numerosos actos, Kicillof ha pedido «no perder el tiempo en internas» y ha llamado a construir una fuerza «amplia y federal», «sin centros ni controles remotos».

Desafíos y Obstáculos en su Camino

A pesar del respaldo creciente que tiene, y de ser la figura mejor posicionada para competir por la presidencia, el camino de Kicillof está plagado de desafíos:

Alianzas complejas: El respaldo de los gobernadores del interior podría erosionarse si la interna bonaerense no se resuelve. Además, su proyecto aún debe convivir e integrarse con otras ambiciones presidenciales dentro del peronismo, como las de Sergio Massa.

Competitividad electoral: Aunque su imagen positiva en mayo de 2026 era del 37.5%, similar a la del presidente, su nivel de rechazo era alto (54%). Por otro lado, Kicillof está atado a la imagen de CFK -de quien muchos votantes quieren diferenciarse por responsabilizarla, con sus decisiones u omisiones, de allanarle el camino al neoliberalismo-; Además, deberá competir en un escenario donde el deseo de «cambio total» alcanza al 55% de la población.

Al respecto, quizás los encargados escribir los discursos, o el punteo de conceptos, deberían leer al escritor y sociólogo brasileño, Jessé de Souza, autor de «El Pobre de Derecha», texto que, sin una referencia directa, de alguna manera explica porqué muchos argentinos dejaron de creer en el peronismo y corrijan el sentido acentuadamente quejoso y poco esperanzador que le dan a sus discursos. (*) Politólogo; Lic. en Cs. Políticas. (InfoGEI)

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