El hecho ocurrió en el barrio Chima. A pesar de la gravedad de las heridas, la víctima se negó a radicar la denuncia penal contra su familiar y recuperó la libertad.
Un confuso y violento episodio de violencia familiar sacudió la tranquilidad de Vichigasta. Un hombre de 42 años debió ser asistido de urgencia en el hospital local tras ingresar con el rostro cubierto de sangre, presentando múltiples lesiones de gravedad que requirieron una intervención quirúrgica inmediata para suturar sus heridas.
Todo comenzó con un llamado anónimo al sistema de emergencias 101, que alertaba sobre la presencia de un individuo herido en el nosocomio. Al arribar al lugar, los efectivos policiales se entrevistaron con el sujeto, quien se encontraba en aparente estado de ebriedad. Según el parte médico, el paciente presentaba traumatismos en la cabeza, escoriaciones varias, heridas cortantes en el mentón y en una ceja, además de un profundo tajo de aproximadamente 10 centímetros en su mano izquierda. El tratamiento requirió un total de 21 puntos de sutura.Versiones cruzadas
Al ser consultado sobre el origen de las lesiones, el herido relató a la Policía que había mantenido una acalorada discusión con su hermano en una vivienda ubicada en el barrio Chima, durante la cual este último lo habría atacado utilizando un arma blanca.
Sin embargo, al dirigirse los agentes a la propiedad señalada para entrevistar a la otra parte, el hermano denunciado ofreció una versión diametralmente opuesta. Según su testimonio, fue el hombre herido quien se presentó en el domicilio bajo los efectos del alcohol, provocando disturbios y, en un momento de descontrol, procedió a autolesionarse con el cuchillo antes de retirarse del lugar.
A pesar de la magnitud de las heridas, cuando las autoridades le informaron sobre los pasos a seguir, el hombre herido manifestó expresamente que no tenía intenciones de formular una denuncia penal contra su familiar.
Ante la negativa de la víctima y al tratarse de lesiones que, en este contexto, no requieren una persecución de oficio por parte del Ministerio Público, la Justicia dispuso que no se adoptaran medidas privativas de la libertad y ordenó el cese de las actuaciones policiales, permitiendo que el hombre regresara a su domicilio una vez finalizada la asistencia médica.
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