El presidente de Cabo Verde, José María Neves, palpitó el cruce ante la Selección argentina por los 16avos de final del Mundial 2026 y se mostró confiado en la posibilidad de que el equipo africano dé uno de los grandes golpes del torneo.
En la previa del partido que se disputará el próximo viernes desde las 19:00 en el Hard Rock Stadium de Miami, el mandatario africano no se achicó frente al campeón del mundo y se animó a pronosticar un resultado.
“Vamos a ganar por 1-0”, aseguró Neves, en una frase que rápidamente generó repercusión antes del duelo más importante en la historia futbolística de Cabo Verde.
El seleccionado africano, dirigido por Pedro Leitão Brito, más conocido como Bubista, atraviesa un Mundial histórico.
En su primera participación en una Copa del Mundo, Cabo Verde logró superar la fase de grupos y se metió en los dieciseisavos después de compartir zona con España, Uruguay y Arabia Saudita.
El equipo caboverdiano avanzó invicto, con tres empates, y ahora afrontará un desafío de máxima exigencia frente a la Argentina de Lionel Scaloni y Lionel Messi.
Más allá de la confianza deportiva, el presidente también destacó la dimensión simbólica del partido para su país.
“Es un gran honor enfrentar a Lionel Messi y a la selección argentina”, expresó Neves, quien remarcó la importancia que tiene para Cabo Verde medirse ante una de las grandes potencias del fútbol mundial. Además, también adelantó que habrá un gesto especial para Messi antes del inicio del encuentro.
Cabo Verde tiene previsto entregarle al capitán argentino una camiseta de su seleccionado con el apellido Messi y el número 10 estampados en la espalda, como reconocimiento a su trayectoria.
La admiración del país africano por el rosarino ya había quedado clara en declaraciones anteriores del propio Neves.
“Messi es un grande. Es muy respetado en Cabo Verde. Para los caboverdianos, Messi es el mejor del mundo. Representa la excelencia y la perfección del fútbol en todo el mundo”, había señalado.
El presidente agregó que enfrentar al capitán argentino representa “una honra y un orgullo” para su selección, aunque dejó en claro que esa admiración no modifica la ilusión competitiva.
Cabo Verde, un país insular que se independizó de Portugal en 1975 y cuya población no llega a los 600 mil habitantes, vive este partido como un acontecimiento nacional.
Su clasificación a la fase eliminatoria ya fue considerada una hazaña histórica, pero dentro del plantel y del país crece la expectativa de poder extender la sorpresa.
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